Search
jueves 4 junio 2020
  • :
  • :

CÓMO MANEJAR EL TRASTORNO DE ESTRÉS POST-TRAUMÁTICO EN CASO DE PÉRDIDAS POR EL COVID19

*CÓMO MANEJAR EL TRASTORNO DE ESTRÉS POST-TRAUMÁTICO EN CASO DE PÉRDIDAS
POR EL COVID 19*

· *La muerte de un ser querido a causa de la pandemia es una
experiencia que poco a poco cruza los límites de nuestros círculos sociales
y afectivos más cercanos. Especialistas de la salud mental ya detectan
eventos de trastorno de estrés post-traumático en personas que perdieron a
un familiar cercano en poco tiempo y que no logran vivir un adecuado duelo
por las restricciones de distanciamiento social. La telecontención
emocional de amigos, familiares y especialistas será una herramienta
crucial hasta que finalice el confinamiento.*

En los últimos meses la población de nuestro país, se ha enfrentado a dos
circunstancias de alto riesgo para la integridad física y mental, primero
fue el estallido social y la violencia desencadenada, para luego enfrentar
una de las pandemias más letales del último siglo. Así, en un corto periodo
nos hemos visto enfrentados a factores de estrés intensos y que requieren
de una capacidad de adaptación rápida para no experimentar importantes
síntomas mentales, dice el Dr. Matías Amenábar, Psiquiatra de Clínica
Indisa, que trabaja atendiendo las urgencias psiquiátricas.

El Estrés Agudo y el Trastorno de Estrés Postraumático, se producen cuando
una persona ha estado expuesta directamente o indirectamente (trauma que ha
afectado a familiar cercano) a una situación de alto riesgo vital o de
integridad física y mental. En el caso de la pandemia, los sobrevivientes
de infecciones graves por COVID-19 y los familiares cercanos de fallecidos
por este virus, han estado expuestos a una carga emocional intensa por el
alto riesgo de contagiarse o morir.

El Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) se caracteriza por la
experimentación de acontecimientos altamente traumáticos y de la
presentación de síntomas debidos al aumento de la activación del sistema
nervioso y el desarrollo de una conducta de evitación de los estímulos
relacionados con el trauma. El trastorno de estrés agudo presenta síntomas
similares al del estrés postraumático, pero éstos aparecen inmediatamente
después de un acontecimiento altamente traumático.

El especialista señala que entre los acontecimientos traumáticos que pueden
generar un TEPT, se incluyen combates en guerras, ataques personales
violentos (asaltos, violencia sexual y física), secuestros, torturas,
desastres naturales y cualquier otra situación de alto peligro para la
integridad física y mental. “La probabilidad de presentar este trastorno
puede verse aumentada cuanto más intenso o más cerca físicamente se
encuentre el agente estresante. En este sentido, la pandemia tiene la
particularidad de que el agente no es perceptible a nuestros sentidos y
además desconocemos cómo puede actuar el virus en nuestro cuerpo o incluso
podría estar ausente de síntomas que nos ayuden a estar en alerta”, añade.

Las manifestaciones del TEPT son muy variables, sus síntomas más
característicos son la reexperimentación del acontecimiento traumático, con
recuerdos recurrentes e intrusos o pesadillas frecuentes con lo sucedido.
Puede llevar al estado de hipervigilancia y cuando el individuo se expone a
un estímulo similar al acontecido, puede experimentar un malestar
psicológico intenso. Estos síntomas van acompañados por un alto nivel de
ansiedad, irritabilidad e insomnio.

En este escenario de pandemia, aquellas personas que han perdido algún
familiar a causa del COVID-19, además implica fallecimientos rápidos y
abruptos, lo que afecta de forma más significativa a los familiares
directos, amigos, y personas cercanas. “Esto es un golpe emocional tremendo
y no es raro que se convierta en una experiencia traumática en sus vidas,
sin poder avanzar de forma normal en sus vidas”, comenta Marjorie
Todeschini, psicóloga clínica.

Particularmente en estos casos, la muerte es un “evento aún más traumático
de lo habitual”, sin muchas veces haber tenido la posibilidad de haberse
despedido de aquel familiar, lo que empeora aún más la situación, ya que se
imposibilita el poder darles un funeral normal. “En este momento de la
pandemia, muchas familias de todo el mundo, y sobre todo de países dónde
hay una alta prevalencia de enfermos, están experimentando pérdidas de
seres queridos en las que los procesos de duelo se están viendo
interrumpidos por el distanciamiento social, desde que se enferman, e
incluso anteriormente a su enfermedad”, sostiene la psicóloga, Marjorie
Todeschini.

La especialista comenta que en “estos casos no hay oportunidades para decir
adiós de forma presencial y después de la pérdida, de hacer algún tipo de
ritual de cierre y despedida”, ya sea desde el aspecto religioso,
espiritual o físico; “lo que dificulta la elaboración adecuada de un duelo,
por lo que es altamente probable que éstos puedan transformarse en duelos
patológicos a futuro”.

Estos familiares pasan a ser una población vulnerable en cuanto a su salud
mental, pudiendo gatillar distintos tipos de sintomatologías; miedo,
ansiedad, crisis de pánico, labilidad emocional, tristeza, pesadillas,
anhedonia, fatiga, trastorno del sueño e inapetencia, llegando incluso a
presentar episodios depresivos, TEPT, Trastorno de ansiedad y agorafobia
(miedo a visitar espacios abiertos, concurridos; por el miedo al contagio).

Ambos especialistas de la psiquiatría y la psicología, recomiendan
realizar algún tipo de ritual que ayude a recordar al ser querido,
incluyendo una planificación y participación, mediante plataformas
digitales a la espera de que termine la pandemia y el distanciamiento
social. Es importante en estos casos generar espacios para hablar de los
sentimientos, compartiéndolos con amigos y familiares, grupos que
atravesaron la misma experiencia, y profesionales de la salud mental y
emocional.

Amenábar explica que es importante retomar una rutina de actividades tras
la pérdida. “Es posible recuperarse bien de un TEPT por la pérdida
repentina y traumática de un ser querido. El sentimiento de inseguridad y
de incertidumbre generado en esta pandemia puede ser mayor en los
sobrevivientes de patologías graves por el COVID y en los familiares de
fallecidos en esta pandemia. Desde el temor y la incertidumbre, del riesgo
a la muerte y de pérdida de nuestro bienestar, podemos reflexionar en
relación a nuestra muerte y de nuestros seres queridos”, comenta.

Seguramente esta nueva experiencia, llevará a un cambio en nuestra forma de
vivir, ojalá disminuyendo el individualismo y aumentando el altruismo,
concluye el Dr. Matías Amenábar.